Luego vino la idea de música verde, el compartir por lo menos una vez al mes una canción con mensajes ecológicos para tratar de distinguirme de los demás espacios.
Después el tema para empezar, sencillo y digerible.
Tuve oportunidad de ver el documental “Seis grados que podrían cambiar el mundo”. Dentro del documental, menciona que la temperatura del planeta ha aumentado .8 grados centígrados, lo suficiente para provocar que, en Australia, hasta los jardines de las casas se incendien. Se puede ver a la gente desesperada, haciendo llamadas por teléfono, planeando la huida de ese infierno.
Y las matemáticas son sencillas en este caso: Dependiendo del aumento del CO2, así se elevará la temperatura del planeta.
La película comienza a plantear escenarios en caso de que la temperatura vaya aumentando, grado por grado, hasta subir seis más.
En cada uno de ellos se nota una terrible balanza: un lugar decae mientras otro mejora (con 1 grado más habría severa sequías en EUA, pero la agricultura de Inglaterra tendría mejoras, por ejemplo).
Con dos grados más pronostican que Groenlandia comience a desaparecer, que los osos polares perezcan ahogados y que la tundra de Canadá reverdezca. Además, los arrecifes pueden desaparecer, afectando a miles de peces.
Pese a que no hemos llegado a esto, en Groenlandia los perros que jalaban trineos están muriendo de hambre, pues ya no hay mucho que hacer. A veces parece más sensato sacrificarlos. Se ha descubierto que en este país que el agua de los hielos derretidos está filtrándose por la parte baja de los glaciares, acelerando así su derretimiento.
Con tres grados más, el Amazonas comenzaría a secarse, se derretiría la nieve de los Alpes y no habría hielo en el verano en el Ártico.
Siguiendo con la temática del aumento de temperatura, el documental pone de ejemplo la ola de calor en Europa en el 2003, y las muertes que provocó.
Asimismo, en el verano del 2005 el río Amazonas comenzó a bajar su nivel. Una de las tribus que vive en los márgenes del río, la kisedje, dejó de confiar en la vista al cielo para las señales de lluvia.
Otro ejemplo atroz, es el huracán Katrina del 2005: su fuerza era de 280 km por hora.
¿Tenemos que empezar hablar de huracanes de categoría 6?
A partir de los cuatro grados más, la balanza a la que hacía mención al principio se hace más notoria, beneficiando principalmente a Canadá.
Los cinco grados no son más que repercusiones sociales, el pelear por un poco de agua y de comida, el volver a ser nómadas.
En realidad, al final del documental, los científicos coinciden en que, con seis grados, solo puede llamarsele el escenario del juicio final, y que no saben que pasaría exactamente, y esperan no saberlo nunca.
¿Y qué se puede hacer para evitar estos escenarios?
| A San Judas no le gustan los vampiros. |
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| A ella sí |
Para impedir que los desastres ecológicos continúen no se necesita política ni leyes -aunque sí ayudarían mucho- sino que cada persona, con su capacidad individual de elegir y pensar, sea capaz de concientizarse que una sola persona no puede hacer nada, pero el conjunto de muchas es capaz de dar grandes resultados.
Recordemos que por el momento este es el único mundo habitable, y que quizá el tiempo no nos alcance para huir a otro planeta.
Creo que debemos hacer algo por él.
LA CANCIÓN:
CAMINANDO EN EL FUEGO, DE CODA

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