jueves, 16 de febrero de 2012

AIRE SUCIO EN MONTERREY

El 7 de febrero de este año, un periódico local publicó un comparativo de días considerados con aire sucio, al rebasar los cien puntos imecas:

2011, 178 días
2010, 140 días
2009, 87 días
2008, 184 días
2007, 154 días

Según el Sistema Integral de Monitoreo Ambiental (SIMA), el 2008 fue el año más contaminado. La nota no menciona el motivo, pero recuerdo bien que, por aquel año (2007 o 2008), solía leer todos los días el periódico Milenio. Me sorprendió sobremanera leer a un chiflado (lo malo es que no recuerdo su nombre ni puesto) que aseveraba que la contaminación era causada porque "habían aumentado las carnes asadas al aire libre". 

Claro, ¿cómo no se me ocurrió antes?

Recuerdo que, incluso, mandé un correo burlándome al editorial de Milenio, y el comentario salió publicado en la sección de cartas.

Lo que si menciona el artículo es que el 2011 podría "justificarse" por los incendios forestales que afectaron el cerro del Topo chico y el de las Mitras, principalmente.

Lo destacado en la nota es que Fernando Gutiérrez, secretario de Desarrollo Sustentable del Estado, se comprometió a que en el 2011 bajarían estos índices, mismo que no se cumplió.

Para darse una idea del problema que se ha estado gestando desde hace tiempo en la ciudad, recuerdo que en mi niñez, cuando no existían las mujeres voluptuosas en el pronostico del tiempo -salvo una mujer en el canal 12 como titular de la sección- ni siquiera se tocaba el tema de los imecas, el cielo por lo regular estaba azul y no se veía una capa oscura en el cielo. 

Las fábricas trabajan día y noche, liberando toda clase de contaminantes.
Contaminantes a las nueve de la noche, en la estación del metro Universidad
Cada vez hay más automóviles, gracias al pésimo servicio de transporte.
Y cada vez hay más personas haciendo carnes asadas al aire libre, seguramente.

Es hora, sin duda, que los gobernantes mediten la solución a este problema, antes que sea demasiado tarde.




Veo que estamos dejando que muera nuestro mundo.
(Caminando en el fuego, canción del mes)

Así ve un grupo de metal el regreso de Jesucristo.  No es tan descabellado.

Para saber un poco más acerca de los imecas:
http://www.nl.gob.mx/?P=med_amb_mej_amb_sima_imeca



jueves, 2 de febrero de 2012

SEIS GRADOS QUE PODRÍAN CAMBIAR AL MUNDO

Cuando decidí abrir este espacio, no estaba seguro de por dónde empezar. Hay demasiados temas, tanto actuales como añejos, que no me decidía por uno en especial.

Luego vino la idea de música verde, el compartir por lo menos una vez al mes una canción con mensajes ecológicos para tratar de distinguirme de los demás espacios.

Después el tema para empezar, sencillo y digerible.

Tuve oportunidad de ver el documental  “Seis grados que podrían cambiar el mundo”. Dentro del documental, menciona que la temperatura del planeta ha aumentado .8 grados centígrados, lo suficiente para provocar que, en Australia, hasta los jardines de las casas se incendien. Se puede ver a la gente desesperada, haciendo llamadas por teléfono,  planeando la huida de ese infierno.

Y las matemáticas son sencillas en este caso: Dependiendo del  aumento del CO2, así se elevará la temperatura del planeta.

La película comienza a plantear escenarios en caso de que la temperatura vaya aumentando, grado por grado, hasta subir seis más.

En cada uno de ellos se nota una terrible balanza: un lugar decae mientras otro mejora (con 1 grado más habría severa sequías en EUA, pero la agricultura de Inglaterra tendría mejoras, por ejemplo).

Con dos grados más pronostican que Groenlandia comience a desaparecer, que los osos polares perezcan ahogados y que la tundra de Canadá reverdezca. Además, los arrecifes pueden desaparecer, afectando a miles de peces.

Pese a que no hemos llegado a esto, en Groenlandia los perros que jalaban trineos están muriendo de hambre, pues ya no hay mucho que hacer. A veces  parece más sensato sacrificarlos. Se ha descubierto que en este país que el agua de los hielos derretidos está filtrándose por la parte baja de los glaciares, acelerando así su derretimiento.

Con tres grados más, el Amazonas comenzaría a secarse, se derretiría la nieve de los Alpes y no habría hielo en el verano en el Ártico.

Siguiendo con la temática del aumento de temperatura, el documental pone de ejemplo la ola de calor en Europa en el 2003, y las muertes que provocó.

Asimismo, en el verano del 2005 el río Amazonas comenzó a bajar su nivel. Una de las tribus que vive en los márgenes del río, la kisedje, dejó de confiar en la vista al cielo para las señales de lluvia.

Otro ejemplo atroz, es el huracán Katrina del 2005: su fuerza era de 280 km por hora.

¿Tenemos que empezar hablar de huracanes de categoría 6?

A partir de los cuatro grados más, la balanza a la que hacía mención al principio se hace más notoria, beneficiando principalmente a Canadá.

Los cinco grados no son más que repercusiones sociales, el pelear por un poco de agua y de comida, el volver a ser nómadas.

En realidad, al final del documental, los científicos coinciden en que, con seis grados, solo puede llamarsele el escenario del juicio final, y que no saben que pasaría exactamente, y esperan no saberlo nunca.

¿Y qué se puede hacer para evitar estos escenarios?

A San Judas no le gustan los vampiros.
El documental asegura tajantemente que con acciones simples se pueden hacer grandes cosas. Una de ellas, ahorrar energía. Este es el principal problema del mundo moderno. Hay que reducir el uso del automóvil, desconectar los aparatos conocidos como "vampiros", que son aquellos que, aunque estén apagados, gastan electricidad mientas estén conectados.
A ella sí

Para impedir que los desastres ecológicos continúen no se necesita política ni leyes -aunque sí ayudarían mucho- sino que cada persona, con su capacidad individual de elegir y pensar, sea capaz de concientizarse que una sola persona no puede hacer nada, pero el conjunto de muchas es capaz de dar grandes resultados.

Recordemos que por el momento este es el único mundo habitable, y que quizá el tiempo no nos alcance para huir a otro planeta.


Creo que debemos hacer algo por él.

LA CANCIÓN:
CAMINANDO EN EL FUEGO, DE CODA